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miércoles, 13 de abril de 2016

LA ESCLAVITUD EN LA ROMA ANTIGUA, VISIÓN GENERAL - I


Rilievo con scena di sottomissione di barbari (età antonina) (Museo della civilta Romana)
    La esclavitud en la Roma antigua es un fenómeno complejo que comenzó a desarrollarse ampliamente después de las grandes conquistas, cuando la afluencia de dinero, esclavos, bienes diversos y ganado desde las provincias estimuló intensamente la vida económica de Italia.
    En el siglo IV a. C. Roma tenía una economía campesina que constituía un primitivo sistema agrícola de vida en el que todos los miembros de una familia trabajaban afanosamente en los campos, empleando sólo en casos excepcionales ayuda de algunos esclavos o clientes ligados, desde tiempo inmemorial, a las familias aristocráticas por lazos religiosos. Pero, más tarde, en la época de las grandes conquistas, la nueva riqueza se prodigó en parte en el consumo suntuario y en parte se invirtió en tierras italianas compradas a los pobres mediante pago o por la ejecución de hipotecas o por la mera violencia y, por fín, en esclavos. Ya durante la primera guerra con Cartago fueron sometidos en África 20.000 prisioneros a la esclavitud, Emilio Paulo vendió 150.000 epirotas y César hizo 1.000.000 de esclavos en la Galia, según Tito Livio (41,28).
    De este modo, Roma e Italia vieron afluir año tras año prisioneros de guerra capturados por las legiones en todos los campos de batalla de Oriente y Occidente.
    La guerra pasó entonces, como en Grecia y en Antiguo Oriente, a ser una de las principales causas de esclavitud y también una de las formas de adquirir esclavos, aunque no la única. Dentro del mundo romano, el prisionero de guerra pasaba a ser esclavo y quedaba bajo el vencedor en calidad de botín que se exhibía al celebrar el triunfo. Pasaba a pertenecerle y consecuentemente el vencedor podía devolverlo si diplomáticamente era conveniente o esclavizarlo. Pero lo más frecuente es que los prisioneros fueran sometidos a esclavitud, es decir, que quedasen bajo la institución de la captivitas, por la cual el extranjero habitante de una ciudad no ligada a Roma por un tratado de amistad podía ser reducido a la esclavitud, bien como consecuencia de la guerra o bien simplemente por su aprehensión (Dig., 49.15;17,9). Esto es lo que indica la propia denominación: captivus = "cogido", "prisionero".
    A consecuencia de la guerra se formó rápidamente el sistema de esclavitud de finales de la República, con sus fenómenos económicos, sociales y políticos. La esclavitud se desarrolló como sistema económico y el esclavo se convirtió en la base de la economía romana, ya que era la fuerza trabajadora que se dedicaba a cualquier tipo de labor (desde el pastor al lampadarius, por ejemplo). El esclavo era, pues, la mano de obra barata, al menos en los primeros tiempos, y abundante que podía realizar cualquier tipo de trabajo en las condiciones más duras.
   Los esclavos procedían de los lugares más diversos: Dión Casio menciona a los bastarnos (51,31,7), los salios (53,25,4), los cántabros(54,11,2) y los panonios(54,31,3), entre otros, ya durante la República.
   Con el imperio, al aumentar las fronteras, encontramos etíopes, hélvetos, persas, godos, escitas, francos, bretones, griegos, iberos y otros muchos que eran importados de la periferia bárbara. Estas gentes de más allá de las fronteras llegaban a venderse ellos mismos como esclavos o a sus hijos cuando la muerte por hambre era la única alternativa.
   Sin embargo, la fuente ordinaria de esclavitud fue siempre el nacimiento. El niño era esclavo si nacía de una mujer esclava, ya que el status del padre no tenía ninguna importancia. Los vernae, esclavos nacidos en casa, eran muy apreciados porque se les consideraba más fieles y porque al ser instruídos desde corta edad se les podía vender con mayores ganancias. Durante la República, los propietarios tomaban todas las medidas tendientes a incrementar la natalidad en las esclavas, como podía ser la exención de trabajo. No obstante hubiera sido imposible resolver de ese modo el problema del aprovisionamiento de esclavos, porque el porcentaje de nacidos era muy pequeño, a causa del régimen severo que se les imponía, de la ausencia de una familia legal, del sistema de vida común y de la falta de interés de los esclavos en tener hijos.
    La situación durante el Imperio parece distinta en este aspecto. Se comienzan a reconocer los vínculos de nacimiento y de familia de los esclavos y esto puede verse en las inscripciones, donde no aparece el cónyuge con la denominación de "conviviente", sino con la de mujer o marido; mencionaban a sus hijos, a los padres, a los hermanos y/o hermanas. Todo esto es posible que hubiera estimulado la natalidad entre los esclavos.
    Había también otras formas de esclavitud en el mundo romano dictadas por el derecho civil y por vía de "pena"; es decir, la esclavitud como "pena" al hombre libre en caso de que hubiera cometido un delito, y por la cual se convertía en un servus poenae. Uno de los casos que ofrece serios problemas ya en los comienzos de la República es el de la esclavitud por deudas. En las leyes de las XII Tablas se elaboró con extrema severidad un conjunto de normas referentes a los deudores y a ellas se dedicó la Tabla III. Como ejemplo tenemos el artículo 6° que dispone lo siguiente, si nadie se hace responsable del deudor: "En el tercer nundinal, el deudor será cortado en pedazos. Si los pedazos resultan más o menos grandes no importará". Sin embargo, los antiguos comentaristas de las leyes de las XII Tablas están acordes en afirmar que, en la práctica, este artículo nunca se aplicó.


Las XII Tablas (Museo della civilta Romana)
    Las contínuas reivindicaciones de los plebeyos acabaron por eliminar la esclavitud por deudas con la Lex Poetelia Papiria que Tito Livio atribuye al 326 a.C. y Varrón al 313 a.C., si bien esta ley sólo fue aplicada prácticamente en la ciudad de Roma y entre los cives romani, ya que en las provincias, al no tener los habitantes derecho de ciudadanía, no regía esta abolición.
   Existían, además, otras formas de esclavitud por vía de pena que son las siguiente: incensus, el que había olvidado incluirse en el censo; indelecti, el que se había sustraído al servicio militar; el sorprendido in fraganti delito de robo; el liberto que demostraba ingratitud hacia el patrono; el damnatus in metallum, condenado a minas; el damnatus in lidem venatorum, condenado a luchar en el anfiteatro; etc.
   Estas son en general las principales causas de esclavitud, según el Derecho de gentes y el Derecho civil; pero había otras como la piratería, que en época romana alcanzó proporciones nunca vistas. Roma desarrolló contra los piratas una lucha encarnizada. Durante cierto tiempo las medidas militares dieron resultado, pero mientras existió el sistema de esclavitud no fue posible destruir por completo la piratería. El pillaje del mar constituía una operación muy ventajosa y no fueron pocos los ricos que invirtieron su dinero en estas empresas. De este modo, la piratería se presentaba como una parte orgánica del sistema de esclavitud y no era posible eliminarla por completo. Además, hay que añadir que en la época de las guerras civiles, los pitatas, en su calidad de fuerza organizada, eran utilizados frecuentemente por las partes en conflicto. Un ejemplo harto conocido es el de Sexto Pompeyo que alistó a piratas y esclavos que le consiguieron algunos éxitos (Dio. 47,17).
    El comercio de esclavos se nutría por los piratas o especuladores. En todos los centros urbanos de los dominios existían mercados de esclavos. En Roma misma había uno en las cercanías del templo de Cástor; pero, el más famoso era el de Delos. En el mercado estaban los siervos en una barraca (catasta) con varias divisiones o compartimentos, desnudos, con las manos atadas y un cartel en la frente, donde, por orden de los ediles, estaban apuntadas todas sus buenas o malas cualidades. En la cabeza llevaban también un distintivo: por ejemplo, los prisioneros de guerra una guirnalda y los demás un birrete. Los esclavos de superior calidad se exponían en galerías interiores. Por las bailarinas se pagaban sumas enormes y también por los actores y profesionales altamente cualificados, aunque los precios de los esclavos en Roma sufrían oscilaciones (en el período de las grandes conquistas se notó una brusca caída).
    La abundancia de términos y de palabras relacionadas con la esclavitud hace patente la importancia que tenía para la economía romana, basada esta fundamentalmente en la agricultura.