Translate

domingo, 21 de febrero de 2016

LACUS NEMORENSIS (EL LAGO DE NEMI) : EL ESPEJO DE LA DIOSA DIANA.




(Imagen tomada de: http://www.panoramio.com/photo/10452707)




                 "¿Quién no conoce La rama dorada, el cuadro de Turner?. La escena, bañada en el dorado resplandor con que la divina imaginación del artista envolvía y transfiguraba hasta el más bello paisaje, es una visión de ensueño del pequeño lago del bosque de Nemi, llamado por los antiguos "el espejo de Diana". Quien haya contemplado las quietas aguas encunadas en uno de los verdes repliegues de las colinas albanas, no podrá olvidarlo. Las dos aldeas italianas típicas, que dormitan en sus laderas y el palacio, cuyos jardines en terraplén descienden hasta el lago, apenas rompen la quietud y soledad de la escena. Diana misma podría frecuentar aún la solitaria orilla; aún podría aparecer entre el boscaje"   (J. G. FRAZER: LA RAMA DORADA)

 
J.M.W. Turner – La rama dorada, 1834.
(Imagen tomada de: https://jmwturnerblog.wordpress.com/2014/10/23/j-m-w-turner-the-golden-bough-1834-in-hd/)


    No es casualidad que tanto Turner como Frazer se hayan inspirado en este lago de los montes Albanos para crear dos grandes obras. El Lago de Nemi, como se llama hoy día, sigue conservando la magia que tenía en tiempos remotos, a pesar de que, seguramente, ha perdido mucha de la vegetación que tuviera en la antiguedad. 
Se encuentra situado en la región del Lacio y es un crater perteneciente al conjunto de los montes Albanos, no del todo extinto, que ha constiuído, ya desde época romana, un lugar de esparcimiento por la belleza del lugar.




 (Imagen tomada de: http://webtwinning.altervista.org/English/AlbaniHillsLakes.htm)


EL  LAGO DE NEMI


   Conocemos la importancia que tuvo el Lago Albano en la historia de Roma por estar situada allí la ciudad fundada por el hijo de Eneas, Alba Longa, antecesora de Roma, pero no podemos dejar atrás la vinculación con el lago Nemi, aunque esta vez sea de índole religiosa.
Sabemos, porque se conservan hoy día los restos, que a orillas del lago, en la zona más boscosa y con más umbría, existía un templo consagrado a la diosa Diana (Diana Nemorensis). Frazer nos habla ampliamente de ese culto arcaico, vinculándolo con otro culto más arcaico aún, el de la Diana Táurica, que se mantuvo hasta época del Imperio; pero en la Diana Itálica no se aprecian muchas similitudes con la anterior, en cuyo culto se sacrificaban víctimas humanas. No obstante, aquí no vamos a hablar del culto a la diosa, sino que nos vamos a centrar únicamente en el lago, cuyas aguas reflejaban de una forma tan especial la luz de la Luna llena que era como si la misma diosa (Diana-Luna) apareciera por el borde de la montaña para mirarse en su espejo preferido. 
   El lago, además de carpas enormes, esconde grandes tesoros arqueológicos. En primer lugar, siguiendo un sendero a lo largo de la orilla del lago encontramos un tunel de más de un kilómetro y medio de longitud, excavado en la roca, que comunica con el próximo valle de Ariccia y que riega toda esta zona. 
   Este Emisario, similar al del lago Albano,  fue construído en el siglo V a. C. para evitar que el agua subiera en exceso e inundara el templo de Diana. Es una obra espectacular de ingeniería hidráulica.


 


En segundo  lugar, aunque ya se habían encontrado restos desde el siglo XVI, las excavaciones realizadas actualmente muestran la villa que poseía Calígula y una escultura gigantesca, que según algunos podría ser de su tumba, pero sobre esto hay muchas dudas (http://cultura.elpais.com/cultura/2011/01/18/actualidad/1295305207_850215.html). No obstante, lo más expectacular de los hallazgos del lago Nemi son sin duda las dos embarcaciones de 70 m. de longitud que este emperador tenía en el lago. Uno de ellos fue construído como un templo dedicado a Diana (o Isis) y el otro como un palacio particular con toda clase de lujos. Después de la muerte de Calígula fueron hundidas en el lago quedando olvidadas durante generaciones, pero creándose en torno a ellas una serie de leyendas en la zona, ya que los pescadores hallaban a veces restos entre sus redes. A lo largo de los siglos se intentó en más de una ocasión sacarlas de las aguas, pero hubo que esperar hasta tener la tecnología adecuada por temor a que se desintegraran. Ese momento llegó en 1927 cuando se pensó que la mejor manera de hacerlas emerger era quitando agua del lago con bombas hidrúlicas, a través del Emisario del que hemos hablado anteriormente. Así se hizo y todo concluyó creando en una orilla del lago El Museo de las Naves donde se expusieron hasta 1944 en que un incendio las destruyó, quedando tan sólo los bronces que hoy pueden verse (http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/historia/secciones/9591/los_fabulosos_navios_caligula_lago_nemi.html).



RECUPERACIÓN DE LAS NAVES DE CALÍGULA